• Sergio Lubezky

El efecto avestruz


Para los grandes empresarios en activo de este grupo, su departamento de TI ha desarrollado un área de ciberseguridad que ante la frecuencia de ataques a sus competidores, se blinda, protege y crea planes de mitigación para ciberataques. Esas grandes fortunas probablemente están seguras en el mundo virtual.


Para quienes no tienen un departamento de TI a su servicio, la situación es crítica.


En el mundo virtual existe también la ley del menor esfuerzo. El concepto de exponencialización, en el cual la capacidad de control sobre superficies de ataque infinitas, con universos de emisarios digitales, los sindicatos de atacantes cibernéticos obtienen víctimas y con ello recursos, al automatizar y viralizar sus acciones crea grupos mayoritarios vulnerables.


La moneda pasó de metal a papel, de papel a plástico, y hoy de plástico a un intangible que es el mundo digital. Simplemente observa todo lo que hoy realizamos conectados a Internet. Todo proceso tiene un valor asociado.


Esto ya no es una realidad en las películas. Hoy todos estamos expuestos a ese tipo de virus que no incluye solamente a los que ataquen a equipos de computo. Recuerda que el phishing es un ataque no dirigido a tu equipo sino a tu mente. El propósito de esta ingeniería es lograr ingresar a las partes más íntimas de nuestro mundo digital.


El esconder la cabeza y negar que este tipo de ataques existe, o el no generar las acciones requeridas para mitigar sus riesgos no los eliminan. Como en la vida, quien no tuvo una adecuada higiene dental, hoy vive sin dientes. Quien no cuide de sus valores digitales, está cada vez más expuesto a perderlos.


Todos los días personas “normales” exactamente como tú o yo, somos víctimas de ataques. ¿Te llegan grandes ofertas que piden que accedas a ellas por medio de una liga o oprimiendo un botón? ¿Avisos de que un paquete de mensajería está detenido y que lo debes de liberar? ¿Recibes llamadas no solicitadas de l”bancos” o de alguíen que te quiere vender algo?


Normalmente tratamos de ignorarlos, sin embargo, si un mal día sin darnos cuenta les hacemos caso, estamos probablemente dando la manera de acceder a nuestra privacidad digital a un actor que busca la manera de hacernos daño… no tiene que saber siquiera quién somos, pero al darle la llave de acceso a ese mundo le será muy sencillo saber lo que valoramos y hará entonces la acción más común de los cibercriminales: obtener la inteligencia para atacarnos con el fin de extorsionarnos.


De acuerdo a nuestro presidente, la extorsión es el delito de mayor crecimiento en México (AMLO, La Mañanera 220622). Tristemente, más allá de cualquier identidad política, todos sabemos que esto es cierto. Es un delito el cual la víctima no comparte por la humillación al daño público y reputación al haber sido sometido a ello. Es un ataque que ha afectado a una persona exactamente como tú. A una persona entre tus iguales. El hecho que aún no formes parte de esa estadística tiene que ver más con la suerte que con una acción intencional y preventiva.


La buena noticia es que la extorsión digital es prevenible. Ese es el propósito de mantener una profilaxis digital. Para ello inicia por conocer tu imagen digital completa, es decir la tuya en lo personal, la de tu familia y la de tu empresa. Con esta información comparte con tu familia y en tu empresa medidas de prevención para mitigar ataques. Finalmente realiza análisis de vulnerabilidad a tus redes.


Todo esto forma parte de la nueva realidad digital en la que vivimos todos. Toda la información está disponible libremente. Puedes aprender de todos los riesgos y cómo evitarlos o contratar a un profesional que te apoye en el proceso.


En inteligencia.com, trabajamos por que vivas con tranquilidad en tu mundo. consulta@inteligencia.com


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